Quizás piense que estoy hablando de la planta Pachira Aquática también conocida como el “Árbol del Dinero. Pero no. Me refiero a la plata, pasta, baro o cualquier otro adjetivo que tiene ese objeto físico o virtual que usamos para adquirir bienes.
El mes pasado hablamos del interés compuesto (si aún no sabe que es, puede ver nuestra edición de Marzo) donde vimos el efecto del tiempo y los intereses si el dinero se administra correctamente. Usamos un ejemplo sencillo donde si una sola vez, depositamos mil dólares y lo dejamos crecer por treinta años a una tasa de un diez por ciento llegaríamos a tener un total de $17,449,40*.
Sin embargo, quedó la pregunta ¿Qué sucedería si depositamos más de una vez?
Al igual que un árbol frutal recién sembrado requiere tiempo para que nos deleite el paladar, el dinero recién “sembrado” toma tiempo para que nos deleite el bolsillo… y nos siga deleitando. Es por eso por lo que se necesita primero conocer y dominar los dos periodos que nos permitirá tener en el futuro (sobre todo en el retiro) y que al mismo tiempo no se agote.
El periodo primero se llama ACUMULACIÓN. El segundo es la DISTRIBUCIÓN (la cual veremos en la próxima edición).
Recuerdo un cantante que quería pegar en la radio para tener su primer millón. Pero si usted no es un músico de éxito y quisiera tener un uno con seis ceros en su cuenta de retiro ¿Sabe cuando necesita invertir diariamente? Pues si su proyección es retirarse en treinta años, solo necesita dedicar diariamente $16* dólares diarios.
Si se autodisciplina usted solo habra invertido en treinta años un total de 180 mil dólares aproximadamente*. Sin embargo el tiempo y la persistencia habra quintuplicado (y un poco más) su inversión gracias al interes compuesto.
¿Sería capaz de sacrificar lo que para algunos es una hora de trabajo y pensar en su futuro?